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AVISO... Lunes 20 de noviembre CERRADO por disposición oficial (sábado 18 sí habrá clase) :: Chantal en Colombia del 17 al 22 de noviembre
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Sarvangasana

Salamba Sarvangasana significa Postura de Todo el Cuerpo con Apoyo, y se le llama comúnmente Postura Sobre los Hombros, ya que el peso se apoya sobre los hombros.

 

Esta es la madre de las posturas. Rejuvenece y restaura todos los sistemas corporales. Es beneficiosa para aquellos que sufren de asma, bronquitis, várices, constipación y dolor de cabeza. Disminuye la irritabilidad, el insomnio y el nerviosismo, y te ayuda a estar emocional y físicamente más estable. Debe ser practicada diariamente a menos que estés menstruando, tengas hipertensión, desprendimiento de retina, lesión en el cuello o glaucoma.

 

“Del mismo modo que un orfebre purifica el oro, así el cuerpo debe ser purificado y depurado constantemente, para que el oro interno pueda brillar.” – BKS Iyengar

Preparación

 

Prepárate para Halasana (Postura del Arado) colocando tres cobijas dobladas con los bordes doblados uno sobre el otro. O usa bloques planos para crear un soporte de similar altura para los hombros. Esto te permitirá soportar tu peso en tus hombros sin sobre-estirar la parte de atrás del cuello.

Entrando a la Postura

 

Acuéstate con la cabeza en el piso y los hombros a unos cinco centímetros por dentro del borde de las cobijas. Dobla las rodillas y coloca los pies cerca de las nalgas. Extiende los brazos hacia tus pies y presiona las palmas en el piso. Con una exhalación balancea las rodillas hacia tu pecho y levanta las caderas, luego estira tus piernas para llevar los pies al piso.
Halasana1
Halasana

 

Deja tus brazos estirados por detrás y rota los hombros hacia el piso para llevar el peso hacia la parte externa de los hombros. Con la punta de los dedos de los pies en el piso, estira las piernas y presiona los muslos con fuerza hacia arriba para levantar las caderas y alargar la columna vertebral. Dobla los codos y coloca las palmas cerca de los omóplatos con los dedos hacia la columna y los pulgares sobre los lados del tronco. Presiona los codos uno hacia el otro y luego firmemente en el tapete. El peso debe estar apoyado en la parte externa de tus hombros, la parte de atrás de los brazos y el centro de los codos, y el cuello se debe sentir libre y confortable. Los omóplatos y la columna torácica deben moverse hacia dentro del pecho y hacia arriba. Si no puedes lograr esta elevación y el peso cae sobre los hombros internos y en la base del cuello, con la parte alta de la espalda redondeada y colapsándose, entonces todavía no estás listo para Sarvangasana. Debes continuar trabajando en Halasana hasta que puedas crear los fundamentos correctos y la elevación hacia arriba de la columna. Inténtala trabajando con un cinturón alrededor y por encima de los codos para evitar que se deslicen hacia afuera y para ayudarte a presionarlos hacia abajo con firmeza.  
Halasana2
Salamba Sarvangasana

 

Levanta una pierna vertical y luego la otra. Las piernas deben extenderse con fuerza hacia arriba y presionar firmes una en la otra. Extiende el borde interno de los pies para que los muslos roten hacia adentro y los muslos presionen hacia atrás. Resistiendo esta acción, el cóccix presiona hacia adelante, como en Tadasana (Postura de la Montaña). Debes estar vertical con los pies por encima de los hombros, no sobre la cara. Si ves que las piernas se inclinan hacia delante, entonces ajusta las manos para llevarlas más cerca de los omóplatos y luego extiende con más fuerza las piernas, y lleva más hacia adentro el cóccix. No debes estar con el tronco descansando en el soporte de tus manos, sino moviendo la parte de atrás del cuerpo hacia la parte del frente.

 

Relaja el cuello y mantén suaves los ojos. Quédate en la postura hasta que siga siendo cómoda y sin colapsarte. Puedes empezar con uno o dos minutos y aumentar a cinco minutos o más.

Saliendo de la Postura

 

Con las manos en tu espalda, baja las piernas con control para regresar a Halasana. Quita el cinturón, extiende los brazos por detrás, presiónalos en el piso y baja las caderas, doblando las rodillas para llevar los pies al piso. Muévete hacia tu cabeza hasta que los hombros estén en el piso. Cruza las piernas y descansa aquí por un momento antes de continuar con tu práctica.

 

Texto: Paul King
Modelo: Cynthia Bordes